Ascenso al campo base del Everest

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Esta semana nos tocaba el ascenso al campo base del Everest, después de nuestra estancia tan agradable en la casa acogedora de Shomare, partimos para Dingboche. Queríamos ir paso a paso con respeto a la altura para aclimatarnos todos bien y nos pareció suficiente el aumento de los 400m de Shomare (4010m) a Dingboche (4410m) que ya se notan en estas alturas.
Antes de irnos, Pere, yo y Bru hicimos un entrenamiento en subida llegando a casi 4800m de altitud. Pareció que Bru no notara la altura. Mientras a nosotros nos costaba más respirar, Bru iba haciendo su camino con la inigualable energia y fortaleza que le caracterizan siempre.
Llegando Dingboche ya notamos un buen cambio de temperatura. Iba a venir un temporal según el pronóstico y casi todas las conversaciones iban sobre el tema. Nevaría o no? Haría mucho viento? Y qué tal el frío?
Al día siguiente nos llevamos con un cielo gris y la temperatura era baja. Habíamos decidido quedarnos 2 noches en Dingboche por el tema de la aclimatación y ahora que el tiempo lo permetía, aprovechamos Pere y yo para hacer una tirada larga, corriendo una bonita y exigente vuelta por Khong-Ma La pass, el collado más alto de la zona con altura máxima de 5535m. Hicimos: Dingboche – Chukhung – Kongma La pass – Lobuche – Dughla – Dingboche. Yo, sinceramente, después del collado ya me notaba cada vez más débil. Mi cuerpo había gastado mucha energía en la altura y me costaba estirar las piernas durante la vuelta a nuestro lodge que era principalmente en bajada. En total, un día muy agradable y feliz pero a la vez sacrificante por el cansancio que me provocó.

Ragna-Debats-Everest
Al día siguiente nos levantamos con todo nevado, y iba nevando y nevando… Tocaba seguir el trek y nos abrigamos bien para poder afrontar el frío, el viento y la nieve. Onna llevaba de arriba a abajo: un tubular + gorro en la cabeza, gafas protectores Julbo, un tubular al cuello, ropa térmica interior, un jersey, un forro polar con capucha, una chaqueta de pluma, un pantalón interior, un traje tipo esquí, unos calcetines, unas botas Merrell y unas sobrebotas térmicas. Además llevaba mi pluma Santanderina o el del Pere puesto. Ya os imagináis que no pasaba frío…
Igualmente, el tiempo era muy duro y las ventadas de nieve no nos lo hacían fácil para avanzar por aquella capa de nieve profunda casi sin pisar.
Al cabo de unas horas llegamos a Dughla, punto de descanso antes de afrontar la segunda parte hasta Lobuche. El punto de descanso era una buena prueba para saber como se lo pasaba Onna la verdad ya que durante el descanso le sacamos todas las capas de ropa y al seguir tendríamos que ponérselas otra vez. Sin embargo, su reacción a la propuesta de volver a vestir la era muy positiva. Tenía muy claro que querría seguir hacia el Everest!! La segunda parte fue menos ventosa y llegamos bien a Lobuche. Por los que os preocupéis por Bru, el no paró de pasárselo bien ni un segundo. Parece un yeti, totalmente en su ambiente. Incluso a mi me sorprendió!…
Al día siguiente la capa de nieve había crecido bastante y el cielo estaba todavía gris, pero la intención, si el tiempo se aguantaba, era subir en dos fases hasta el campo base del Everest. Así, después de un buen pancake con huevo partimos para Gorak Shep. La subida fue dura y lenta con la dificultad de la altitud y el frío extremo de – 27°C y cuando llegamos a Gorak Shep decidimos no seguir adelante. Por un lado por el frío y por otro lado porque no se veía nada por las nieblas. El plan nuevo era esperar hasta el día siguiente y subir sin Onna a Khala Pathar por la mañana para ver el amanecer y a medio mañana caminar con Onna al Everest Basecamp. Al final, por la tarde del mismo día observamos como se iba aclarando poco a poco el cielo. Iban apareciendo clarianas pequeñas de color azul y todo pintaba que el tiempo se mejoraría pronto! Nos Animamos y nos vestimos para subir a Khala Phattar para ver la puesta del sol! Fue algo mágico ver desde allí arriba a 5643m de altura como todas las montañas se iban apagando y la luz del sol solo iluminaba el Everest, la montaña más alta y por lo visto la más privilegiada del mundo. Qué majestad!
Cuando finalmente también se apagó su luz encendimos los frontales y volvimos a bajar hasta Gorak Shep. Ahí, tomamos una buena cena y llenos de esperanza para despertarnos con buen tiempo y poder alcanzar nuestro objetivo familiar fuimos a dormir.Pere-Aurell-Everest
La noche era fría, costó dormir… y cuando finalmente se hacia de día y era hora de levantarnos nos dimos cuenta que aun no se había acabado el mal tiempo. Hacia un frío extremo y un viento constante con ráfagas de hasta 70km/hora.
Esperamos un poquito y luego vestimos Onna y nos pusimos en marcha hacia el deseado destino de Onna, la casa de los yetis, el Everest!!
Los primeros km iba muy cerca de Onna y escuchaba como cantaba. Estaba muy ilusionada! Luego, le cogió frío. Nos decía que no se lo pasaba bien y dicho esto, inmediatamente dimos media vuelta. Bien, primero “encontramos” el regalo que le habían dejado los Yetis escondido en la nieve. Estaba claro que “hoy” no era el día y que incluso los Yetis no querrían que fuésemos más lejos. Así, que nos quedamos a unos 400m del Campo Base.
Sí, alcanzamos los 5300m de altura con Onna, una reto importante para una niña de 5 años.
Volvimos a Gorak Shep lo más rápido posible llegando con frío a las extremidades, pero satisfechos y recuperándonos pronto delante de la estufa y con una bebida caliente.
La misma tarde se calmó un poco el viento y según lo que decía la gente, una vez bajamos al valle, ya no nos tocaría el viento. Otra vez vestimos a Onna y salimos hacia abajo. Bajamos unos 10km y unos 1000m de desnivel negativo hasta llegar a Pheriche (4371m). Pheriche está ubicado en un precioso valle partido por un rierol y con vistas a las montañas asombrosas. Cenamos pizzas al estilo nepalí y nos pusimos a descansar.
Por fin, nos despertamos con buen tiempo! Cielo azul sin una nube y un sol radiante!!
Podíamos disfrutar de espectaculares vistas de las montañas del alrededor que marcaban todas sus flexiones con todo detalle a la perfección. Pere y yo salimos a entrenar dando una bonita vuelta y luego repetimos la última cresta mientras Julen nos filmaba. Fue un día de maravilla en que no pasamos nada de frío y estaba fuera en el sol!😊
Por la tarda hicimos un rato de trekking hasta llegar a Shomare. Nos quedamos en el mismo sitio acogedor en que ya habíamos estado. Este trayecto llevé yo a Onna a la espalda. Fue muy pero muy gratificante y ojalá pudiera hacerlo cada día!! Pero el día siguiente se me quejó la espalda y sufrí bastante durante el camino. El trabajo de llevar a Onna se quedó de nuevo para Pere que lo lleva admirable mente bien!
De la amabilidad y la estufa caliente de Shomare partimos para Phortse. Fue un constante sube y baja por un sendero y un paisaje impresionante! Lástima que a mí me costó disfrutar por el mal de espalda. Además, por la mañana ya había hecho un entreno con intensidad que había acabado con la fuerza que me quedaba de los días anteriores y me preocupaba el trekking del día después, pero sorprendentemente mi cuerpo se recuperó y pude realizar un rodaje con Pere y hacer un buen día de trekking familiar hasta llegar por Khumjung a Namche. Buen ánimo y espiritu familiar!
Hoy hemos hecho la misma rutina de entrenar y luego el penúltimo trekking hasta Tok Tok. El paisaje ha cambiado mucho durante el camino y los ojos se tienen que acostumbrar al color verde de las hojas y la hierba!
Hemos pasado una tarde formidable en la Karma Friendship lodge, un sitio bonito con ambiente familiar y con la mejor comida! Un sitio recomendable 100%. Me siento profundamente afortunada de poder digerir todo lo vivido en la última semana en este espacio tan agradable, nuestro ascenso al campo base del Everest.☺

Campo-base-del-Everest